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domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Cuál es la diferencia entre trabajar la memoria y lidiar con toda la inteligencia?


Autor: Redes 11 diciembre 2012
 
http://www.redesparalaciencia.com/7978/que-quieres-saber/cual-es-la-diferencia-entre-trabajar-la-memoria-y-lidiar-con-toda-la-inteligencia#comments
 
imagen de un test de inteligenciaAl contrario de lo que se pensaba hasta hace poco, ahora sabemos que la inteligencia se puede mejorar con la práctica. Las últimas investigaciones han revelado que ejercitando nuestro potencial de memoria y nuestra capacidad de concentración estaremos entrenando también la inteligencia.


La respuesta es, por lo tanto, que si somos capaces de encontrar la motivación para aprender cosas nuevas, no solo estaremos trabajando ciertos aspectos de nuestro cerebro, sino que nos convertiremos en personas más inteligentes.

Los neurocientíficos llevan mucho tiempo tratando de averiguar cómo funciona la memoria y cómo es posible que los humanos podamos almacenar en nuestros cerebros los recuerdos de toda una vida. Si el cerebro es un órgano flexible que está en continua remodelación, ¿cómo es posible que nuestros recuerdos permanezcan y que a menudo podamos volver a ellos casi instantáneamente?

Hasta hace algunos años se creía que la memoria episódica (la relacionada con los sucesos que nos ocurren) se almacenaba exclusivamente en el hipocampo. Sin embargo, ahora se sabe que para almacenar los recuerdos durante tiempo intervienen otras muchas áreas del cerebro y que la evocación de un suceso concreto desencadena una cascada neuronal dispersa por todo el cerebro, ya que lleva asociadas imágenes, sonidos y emociones, cada una localizada en sitios diferentes.

Las últimas investigaciones sugieren que la memoria no es estática sino que los recuerdos se pueden fortalecer, debilitar o incluso alterar cada vez que los rememoramos, explicando así que la memoria sea tan flexible y moldeable como el resto del cerebro. Las nuevas experiencias hacen que se actualicen nuestros viejos recuerdos, funcionando como una Wikipedia, más que como una vieja enciclopedia.

Por otra parte, existen dos tipos de inteligencia, la «cristalizada», que se refiere a la utilización de las habilidades intelectuales existentes y conocimientos aprendidos, y la inteligencia «fluida», que se refiere a la capacidad de adquirir nuevos conceptos y de relacionarlos entre sí para adaptarse a las nuevas situaciones; es decir, la capacidad para resolver problemas.

Ya se sabía que con el entrenamiento adecuado se puede mejorar la inteligencia cristalizada ya que la práctica mejora el rendimiento de casi cualquier tarea que los humanos podamos entablar, tanto si es aprender a leer como a andar en bicicleta. Pero los últimos descubrimientos han puesto de manifiesto que también la inteligencia fluida, hasta hace poco considerada inmune al entrenamiento, puede ser mejorada a través de la práctica de la memoria a corto plazo o memoria de trabajo. La memoria de trabajo es la encargada del recuerdo inmediato y repetición de palabras, números y melodías, y de la información espacial. Pero también es la responsable de nuestra capacidad para manipular la información que almacenamos y para conectar unos datos con otros.

Pues bien, si entrenamos la memoria de trabajo y la capacidad de concentración, la mejora en las habilidades cognitivas será notable y esto ayudará a incrementar la capacidad para llevar a cabo tareas mas complejas y resolver problemas, es decir, se desarrollará la inteligencia fluida.
Todos estos datos reveladores indican que nuestro cerebro es mucho más moldeable de lo que creíamos, que todo en él está conectado y que la curiosidad y las ganas de aprender cosas nuevas en la vida, no sólo aumentarán nuestra creatividad y nuestra capacidad de memoria sino que nos harán más inteligentes.

domingo, 3 de junio de 2012

Los niños tienen "que aprender de memoria cuanto más, mejor"

José Antonio Marina: "Google no puede encargarse de educar a nuestros chicos" El filósofo, que acaba de publicar 'La inteligencia ejecutiva', defiende que "los niños deben aprender de memoria cuanto más, mejor"

LA VANGUARDIA Libros 15/05/2012  (EFE/Catalina Guerrero).-

Google y Apple son "fantásticos" pero "no pueden encargarse de educar a nuestros chicos", subraya en una entrevista con Efe el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, que acaba de publicar el libro La inteligencia ejecutiva, y defiende que "los niños deben aprender de memoria cuanto más, mejor".
"Que imaginen los padres que el cerebro de su hijos es como un ordenador potentísimo, que contiene todas las mecánicas habidas y por haber, pero sin ninguna información. Es muy rápido, pero sino le metemos nada, no sirve para nada", dice Marina para ejemplificar que "la inteligencia reside en la memoria".
Y es que "cuando pensamos lo hacemos con contenidos y conocimientos", subraya este escritor y antiguo profesor que encabeza desde hace años la Fundación Universidad de Padres, una ambiciosa plataforma para ayudar a padres y docentes a educar.

Una fundación sin ánimo de lucro que ofrece a partir de hoy sus cursos en www.superpadres.com, aunque de la gestión se ha hecho cargo el Grupo Planeta tras un acuerdo alcanzado recientemente.
"Para educar a un niño hace falta la tribu entera, pero la conciencia educativa debe ser de los que nos dedicamos a la educación. Nosotros cuidamos del futuro. La educación es una cosa complicada, es una ciencia de vanguardia, por eso los mejores talentos debemos dedicarnos a la educación", dice.
Hablando de vanguardias, "el final del siglo XX fue -señala Marina- el siglo de la genética y en lo que llevamos del XXI se ha dado un paso más, estamos en la epigenética", en la constatación de que el entorno y, por tanto, la educación y la cultura influyen en en la expresión genética, ya que son "aceleradoras de la evolución".

"Las nuevas tecnologías están configurando el cerebro humano, en algunas cosas no sabemos si para bien o para mal", señala el autor de La educación del talento, El cerebro infantil: la gran oportunidad, Los secretos de la motivación y La inteligencia ejecutiva, cuarto tomo editado por Ariel de la Biblioteca UP (Universidad de Padres), que alcanzará los "diez o doce" volúmenes.
Lo que sí se ha comprobado ya es que la gente joven que está metida en nuevas tecnologías "maneja la atención de manera distinta, controla bien las multitareas", "tiene muchísima habilidad", "usa superficialmente mucha información pero -advierte- se le queda muy poco, se acuerda de muy poco y eso es un problema".
Otro "fallo grande" es para Marina que se haya extendido la idea de que "si puedes buscar una cosa para qué la vas a estudiar".
"Construirte tu propia memoria es tu gran recurso, es tu gran tesoro. Es lo que te va a dar más o menos posibilidades y, por tanto, tienes que diseñártela tú. Es una de las funciones de la inteligencia ejecutiva: la memoria de trabajo, creársela y saberla activar", aconseja Marina, uno de los pensadores españoles contemporáneos de mayor prestigio.

Los niños tienen "que aprender de memoria cuanto más, mejor; y luego tienen que aprender qué hacer con ello", mantiene.

  • Además de la memoria de trabajo, otras de las funciones básicas de la "inteligencia ejecutiva" son: capacidad de detener la respuesta a un estímulo, 
  • establecimiento de proyectos, 
  • organización de medios, 
  • control de la atención, 
  • autorregulación emocional, 
  • iniciación de la tarea, 
  • persistencia 
  • y la gestión del tiempo.

La "inteligencia ejecutiva", un término acuñado por Marina, es -precisa- como "un director de orquesta" capaz de dirigir por metas la "inteligencia generadora" de "nuestra prodigiosa maquinaria cerebral" para controlar acciones, anticipar el futuro y hacer proyectos, porque "así vivimos todos, salvándonos por los pelos, agarrándonos de un proyecto".

Otro "gran objetivo educativo", continúa, es "que los niños aprendan a ser libres", que no sean dependientes, pero "la libertad no debe estar al principio sino al final del proceso educativo", por eso tienen que tener límites y aprender a obedecer, primero a sus padres y educadores y luego deben comenzar a darse ordenes a sí mismos, algo que sucede a los 3 o 4 años.

El periodo de mayor desarrollo de las funciones ejecutivas va de los 6 a los 8 años; a los 12, el niño tiene una organización cognitiva cercana a la de un adulto, pero es a los 16 cuando se alcanza el desarrollo completo de los lóbulos frontales del cerebro.

Y, por último, un consejo de Marina: para evitar infantilizar la adolescencia hay que dar más responsabilidades a los niños, así les estaremos impulsando a madurar, ganarán en confianza y construirán sobre mejores bases su personalidad. Es, dice, "un tema educativo de alto voltaje".